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Glaucoma; tipos, síntomas y tratamientos

El glaucoma es una enfermedad que daña el nervio óptico del ojo, la causa principal de ceguera en personas mayores de 60 años. En muchos casos, la ceguera que provoca puede prevenirse o minimizar sus síntomas si se trata de forma precoz.

Usualmente el glaucoma presenta escasos o nulos síntomas iniciales. En la mayoría de los casos se asocia a una presión dentro del ojo más alta de lo normal, conocida como hipertensión intraocular. Sin embargo también puede darse cuando la presión intraocular se encuentra dentro de los niveles normales. De no ser tratado, provoca en primera instancia una perdida de visión periférica y finalmente puede conducir a ceguera.

Las revisiones periódicas mediante exámenes oculares completos es la clave para proteger la visión y el daño que provoca el glaucoma. Antes de los 40 es aconsejable realizarlas cada dos a cuatro años. Desde los 40 a los 60 se aconseja realizar controles todos los años y pasa los mayores de 65 años, lo más recomendable es hacerlas en periodos de 6 meses.

 

Tipos de glaucoma

Existen varios tipos de glaucoma, aunque los principales y más comunes son los denominados glaucomas de ángulo abierto y glaucoma de ángulo cerrado. En ángulo hace referencia al ángulo de drenaje interno del ojo, que controla la salida del fluido continuamente producida dentro del ojo.

Si el fluido accede al ángulo de drenaje se trata de un glaucoma de tipo abierto, en cambio si el drenaje se encuentra bloqueado y el fluido no lo alcanza, nos encontramos ante un tipo de ángulo cerrado.

El glaucoma de ángulo abierto reduce de forma gradual la visión periférica, por lo general sin síntomas aparentes. El mayor problema es en el momento en el que notamos los síntomas, ya que en este momento habrá ocurrido un daño permanente. Por ello, la revisión precoz es fundamental.

El glaucoma de ángulo cerrado produce síntomas repentinos como cefaleas, dolor en el propio ojo, dilatación de las pupilas, pérdida de visión, náuseas y vómitos u ojos rojos. Los síntomas pueden aparecer de repente, durar algunas horas y después desaparecer o por el contrario pueden ser síntomas continuos.

 

¿Cómo podemos detectar el glaucoma?

Las revisiones habituales de glaucoma incluyen dos pruebas fundamentales, la tonometría y oftalmoscopia.

La tonometría mide la presión interior del ojo. Existen dos tipos de tonometría, tonometría de no contacto, que se mide con un tonómetro de aire y es el sistema que utilizan los optometristas. Es una técnica que no precisa gotas anestésicas, ya que se mide realizando un leve disparo de aire, totalmente indoloro.

Tonometría de contacto, la realizan los oftalmólogos en consulta, en esta prueba se usan gotas oftálmicas para anestesiar el ojo, en este caso, el tonómetro actúa aplicando una pequeña cantidad de presión sobre el ojo.

La oftalmoscopia es otro procedimiento de diagnóstico que ayuda a examinar el nervio óptico para detectar daños a causa del glaucoma. Con gotas oftalmológicas que dilatan la pupila podemos observar y examinar la forma y el color del nervio óptico.

Pruebas de campo visual, gonioscopia o perimetría son otros de los métodos utilizados por técnicos optometristas para examinar y determinar si existe riesgo de glaucoma. El diagnóstico no siempre es sencillo y una evaluación cuidadosa del nervio óptico es esencial para su determinar los problemas oculares que existen y su tratamiento.

 

Tratamiento del glaucoma

La mayoría de tratamientos van encaminados a aumentar el drenaje y en algunos casos a disminuir la producción de humor acuoso. Los tratamientos varían en función del tipo de glaucoma, pero a grandes rasgos existen tratamientos con colirios, que para la mayoría de las personas con glaucoma, el uso regular de medicamentos logra controlar la presión del líquido dentro del ojo.

Por otro lado, los tratamientos de láser y la cirugía son también opciones que se contemplan para los casos en los que la medicación no puede controlar el problema.

Los estudios científicos han demostrado que la detención temprana y el tratamiento del glaucoma antes de que cause pérdida grave de visión son la mejor manera de controlar la enfermedad. Desde ópticas Barbarela recomendamos a todos nuestros pacientes revisiones periódicas que ayuden a prevenir y diagnosticar cualquier problema a tiempo para su tratamiento.