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Optometría – Cómo elegir tus progresivos

Optometría - Cómo elegir tus progresivos

Hay cierta controversia actualmente en lo que se refiere al uso de lentes progresivas, no tanto por la calidad o los beneficios que pueden aportar a nuestra vida diaria, como por la dificultad de adaptación a las mismas que sufren algunos usuarios y que les impide llevarlas con normalidad.

Por eso, antes de pasar a explicar cómo elegir tus progresivos, comenzaremos comentando tres aspectos esenciales de las lentes progresivas:

  • Requieren un proceso de adaptación.
  • La labor del optometrista para el correcto centrado, montaje y adaptación de tus lentes es esencial.
  • No todas las monturas permiten la colocación de progresivos.

Las lentes progresivas están pensadas para que el usuario vea a través de ellas de forma continuada tanto de cerca como de lejos, permitiendo una transición suave entre las distintas graduaciones.

En la parte superior de las lentes está la graduación para ver bien de lejos y de ahí hacia abajo tenemos la corrección para ver bien la media distancia y de cerca. La adaptación se hace necesaria porque esas lentes tienen una zona de visión óptima vertical; un pasillo que va cambiando la graduación, de forma progresiva de lejos a cerca y viceversa, fuera del cual la visión no es igual de nítida. Por eso el usuario debe aprender a mirar siempre dentro de ese pasillo y eso es lo que hace necesario un cambio en la forma de mirar. Y ese cambio en la forma de mirar también depende de cada progresivo, puesto que los de gama más alta ofrecen un pasillo de visión más ancho al usuario y menor deformación lateral.

De modo que vas a tener que aprender a mirar utilizando las distintas zonas de tus lentes, en función de la distancia a la que quieras enfocar, para ver nítidamente en todas las distancias. Puede que este proceso te lleve un par de días, pero también es posible que necesites un par de semanas, no es raro.

También es esencial para que te adaptes bien a tus progresivos la correcta labor de tu optometrista. Colocar en el punto exacto los centros ópticos de tus lentes va a ser esencial para que tu visión sea óptima. Cualquier pequeña desviación provocará alteraciones no deseadas en tu campo visual y te dificultará el uso de los progresivos.

Si te ocurre esto, en primer lugar, sé paciente. Tal como hacemos nosotros, estamos seguros de que tu óptica te recibirá cuantas veces sea necesario para corregir ese pequeño defecto y facilitarte el uso de tus nuevas lentes. Corregir ese problema es relativamente sencillo.

Por otro lado, cuando te has decidido a probar la comodidad de una sola gafa para tus problemas de visión, de cerca y lejos, debes saber que no todas las monturas son aptas para recibir este tipo de lentes. Al incorporar las dos correcciones, las lentes progresivas requieren un tamaño mínimo y una forma determinada; por lo que deberás buscar una montura adecuada a la colocación de estas lentes. Este puede que no sea un punto muy importante, porque existe una extensa variedad de modelos a los que se pueden incorporar las progresivas; pero conviene tenerlo muy presente para no elegir en primer lugar la montura y después darnos cuenta de que no podemos colocar las lentes en ella.

Así que, si vas a usar lentes progresivas por primera vez, recuerda elegir primero la lente; elige una que se adapte a tus circunstancias y a la corrección que necesitas, no solo a tu bolsillo; acude a una óptica de confianza para que tu optometrista pueda realizar todas las mediciones de forma precisa y elige una montura de calidad para lucirlas con estilo y disfrutar de ellas por mucho tiempo.

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