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Mi hijo/a se pierde cuando lee

Mi hijo/a se pierde cuando lee

Ya os hemos hablado en varias ocasiones sobre las habilidades visuales y su desarrollo desde la infancia. Hoy queremos hacer especial hincapié en cómo la visión toma un papel fundamental en el aprendizaje, resolviendo así una cuestión ¿por qué mi hijo/a se pierde cuando lee?

Sabemos que el 80% de lo que aprendemos lo hacemos a través de la visión, por lo que a edades tempranas es realmente importante cuidar de su visión. Lo normal es que los niños no se den cuenta de que ven mal o que tienen ciertas dificultades, por ello debemos estar atentos a los posibles síntomas, y por supuesto, realizar las revisiones visuales necesarias y/o rutinarias.

En ocasiones, ante determinados comportamientos los padres piensan que es un problema de atención, los niños se distraen y es comprensible que no tengan una lectura fluida. Pero esta acción prolongada en el tiempo es un sufrimiento para ambas partes, como padres nos desesperamos ante su falta de concentración y para ellos, es realmente un reto.

Entre los 5 y los 6 años de edad, los niños comienzan a leer y escribir. Durante esta etapa, las habilidades visuales, auditivas y motrices han debido desarrollarse, o se están terminando de desarrollar, de forma que les permita realizar tareas sencillas. En la lectura, el procesamiento de la información visual y la oculomotricidad son habilidades imprescindibles para el proceso, ya que permite identificar palabras y asociarlos a fonemas para conseguir interpretar el contenido de un texto. Cuando detectamos un niño/a con problemas en la lectura, lo primero que deberíamos preguntarnos es ¿tendrá una deficiencia visual?

La lectura es el eje fundamental de nuestro aprendizaje y requiere que la persona posea un sistema visual coordinado y eficiente. Son muchos los niños que hoy en día presentan dificultades debido a un problema en la ruta visual, es decir, en el movimiento de sus ojos. En el mecanismo visual de la lectura, los ojos realizan tres tipos de movimientos:

  • Movimientos sacádicos, los ojos no recorren el texto de forma continua, sino que se mueven de izquierda a derecha mediante pequeños saltos. Su misión es ir rápidamente, en el caso de la lectura, de una palabra a otra, o de una línea a la siguiente. Si estos movimientos no son precisos provocan que el niño se pierda entre líneas, necesitando seguir la lectura con el dedo o simplemente, perdiéndose en el texto, además de confundir o suponer palabras incorrectas.
  • Movimientos de fijación, durante la lectura los ojos hacen pequeñas paradas sobre las letras llamadas fijaciones. Cuando el ojo se encuentra en movimiento no puede reconocer las letras, solo cuando estás completamente parado es cuando percibe lo escrito. El número de fijaciones que una persona necesita para leer una línea dependerá de la amplitud del campo visual. Un problema común debido a la fijación es el mareo durante la lectura.
  • Movimientos de regresión, son movimientos sacádicos hacia atrás para corregir errores, verificar el significado de alguna palabra, etc. el número de regresiones se incrementan con la dificultad del texto.

Una buena capacidad visual y de lectura puede condicionar a nuestros hijos/as en su rendimiento académico. Si tu hijo/a se pierde cuando lee, la detención precoz de cualquier deficiencia visual puede evitar el fracaso escolar a través de la terapia visual. No dudes en contactarnos, podemos ayudarte.

Categorías: Optometría Infantil