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Optometría comportamental, a qué nos referimos y cómo trabajamos

Optometría comportamental, a qué nos referimos y cómo trabajamos

Seguro que alguna vez nos has escuchado hablar de optometría comportamental, pero ¿a qué nos referimos? Hoy queremos hacer un pequeño resumen de todo lo que engloba esta disciplina.

La optometría comportamental es una disciplina a través de la cual se evalúa el procesamiento de la información visual y las habilidades visuales. Como explica Elisa Aribau (especializada en Optometría Comportamental y del Desarrollo) en su web: la optometría comportamental va más allá, al dedicarse a la influencia de la visión en nuestro comportamiento. No nos interesa tanto la cantidad, si no la calidad de la visión, a partir de la idea que ver bien es algo más que reconocer caracteres u objetos a cierta distancia. Se trata de identificar objetos y símbolos, darles el valor y el sentido que tienen; decodificar y procesar informaciones visuales, almacenar y recuperar patrones de visión… Para que esto sea posible, es necesario que los órganos y funciones del sistema visual trabajen de forma coordinada. Cuando esto no ocurre es cuando interviene el optometrista comportamental. Esta disciplina trabaja a partir de profundos conocimientos en neurofisiología, desarrollo motor y cognitivo, o terapias psicopedagógicas, de forma que permite incidir sobre trastornos del aprendizaje o reeducación visual.

La optometría comportamental es realmente eficaz a la hora de detectar y tratar deficiencias como:

  • Déficit de atención en niños/as
  • Estrabismo y ambliopía
  • Presbicia
  • Deficiencias refractivas
  • Problemas binoculares y oculomotores
  • Problemas de memoria e incluso en el habla
  • Deficiencias acomodativas de la vista

Muchos padres acuden a nuestras ópticas para una simple revisión visual de sus hijos/as y a menudo, aunque ven bien, descubrimos deficiencias en el modo en el que procesan la información visual que reciben, lo que supone un bajo rendimiento escolar o una falta de atención, que a priori, no identifican con un problema de visión.  

La evaluación visual de un niño no puede limitarse a lo superficial, determinando cuánto ve, si no que debe ir más allá, examinando a fondo la agudeza visual y la calidad de la visión. Nos referimos a todas las habilidades visuales y su procesamiento; cómo movemos los ojos correctamente, cómo enfocamos, cómo interpretamos la información visual… habilidades que bajo un examen óptico es fácil detectar si existe alguna deficiencia.

Las dificultades del procesamiento visual no solo afectan la manera en la que nuestros hijos aprenden, si no que también impactan en cómo realizan tareas rutinarias, por ejemplo, separar los juguetes por colores o jugar a la pelota. Estas dificultades pueden causar problemas de sociabilización y autoestima que si no se tratan a tiempo pueden frustrar y aislar a algunos niños/as.

Estos exámenes visuales pueden aplicarse tanto en niños como adultos, pero es especialmente a edades tempranas cuando es necesario identificar las disfunciones visuales y trabajar sobre ellas a través de la terapia visual. En la mayoría de los casos, la terapia ayuda a un correcto desarrollo de la calidad visual. Siempre os recomendamos mantener revisiones periódicas, consúltanos todo lo que necesites y no dudes en llamarnos para pedir tu cita, vuestra salud visual, es lo primero para nosotros.

Puedes leer más sobre los distintos tipos de habilidades visuales en nuestro artículo “dificultades en el procesamiento visual”

Categorías: Optometría