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Optometría – Cómo actuar ante un problema visual

Optometría - Cómo actuar ante un problema visual

Cuando detectamos un problema en la visión solemos actuar de varias formas diferentes:

  • Acudimos al médico de cabecera para que nos derive al especialista, oftalmólogo.
  • Acudimos directamente al oftalmólogo de nuestro seguro médico.
  • Acudimos directamente a la óptica.

Desde hace ya algunos años, los médicos de atención primaria remiten al usuario primeramente a los optometristas para una valoración visual y somos nosotros los que informamos al paciente de si es un problema que se resuelve con soluciones optométricas (gafas, lentes de contacto o incluso terapia visual) o requiere la valoración del oftalmólogo y en tal caso lo remitimos de nuevo a su medico de cabecera, con el informe pertinente para su derivación. Ese mismo informe también sirve para proporcionar información acerca del problema a su oftalmólogo.

Es por esto que muchas veces se necesita la colaboración de ambos profesionales para averiguar si se trata de una deficiencia visual o de una patología, ya que esto determinará quién debe atendernos en primera instancia.

Si lo que tenemos es un problema patológico, es decir, si tenemos una enfermedad ocular, deberemos acudir al oftalmólogo; que es el único profesional que puede prescribirnos los medicamentos adecuados, o realizar las acciones oportunas, para sanar nuestro ojo.

Si lo que comprobamos, en cambio, es que tenemos una deficiencia en nuestra visión, entonces deberemos acudir a nuestro optometrista. Si quieres saber más sobre la optometría o las funciones del optometrista puedes consultarlo en esta misma web, en el apartado “optometría”.

Pero ¿cómo saber si tenemos un problema visual? Pues algunos de los síntomas son bastante evidentes, mientras que otros son, incluso, fácilmente detectables por comparación; como es el caso de la miopía, un miope no puede ver a distancia muchas de las cosas que alguien con una visión normal sí puede. Hay una lista de síntomas en esta misma web en el apartado de “optometría infantil” si quieren consultarla.

Muchos de los síntomas que pueden alertarnos de que algo esta ocurriendo en nuestra visión son bastante conocidos, como pueden ser ojos rojos, picor de ojos, dolores de cabeza y sobretodo visión borrosa, pero hay otros que pueden estar relacionados con la visón aunque no los relacionemos directamente. Puedes hacer tu propia valoración utilizando el autotest que acompaña a este artículo y pedirnos cita si el resultado es A.

Las nuevas tecnologías, están provocando que nuestra visión se tenga que adaptar “a la fuerza” a situaciones para las que nuestro sistema visual no esta preparado. Todo nuestro mundo se está acercando a nosotros a una distancia inferior a 2 metros, y esto está trayendo consecuencias y cambios importantes.

Cuando detectemos los primeros síntomas acudiremos a nuestro optometrista para que nos valore nuestra visión y nos ayude a solventar el problema con la corrección más adecuada.

Esta es quizá la labor más importante del optometrista, ya que tiene que ofrecer una solución eficaz y de garantías al usuario para ayudarle, no sólo a corregir su deficiencia visual, si no a llevar a cabo todas sus actividades diarias de la forma más cómoda y sencilla posible. Y para ello recabará toda la información que pueda sobre nuestra rutina diaria y las actividades que realizamos, puesto que su labor de asesoría está encaminada a facilitarnos la vida, buscando siempre la solución que mejor se adapte a nuestras necesidades.

En este punto es importante que destaquemos la necesidad de confiar en nuestro optometrista más que en las opiniones de nuestro entorno, familiares y amigos pueden opinar con la mejor de las intenciones pero con gran desconocimiento sobre muchos aspectos que el óptico conoce y domina a la perfección.

Puede ilustrar este dato el caso de un cliente de 45 años que necesita corrección para su miopía desde hace ya muchos años pero que ahora detecta que no puede leer libros o diarios que antes leía. Se ha percatado de que necesita acercarse o alejarse los libros para poder enfocar correctamente.

Por su actividad laboral, relacionada con la creación y gestión de páginas web, pasa muchas horas frente a las pantallas de ordenador pero también desarrolla actividdades deportivas como el pádel o el ciclismo y necesita conducir con seguridad y garantías, puesto que sus actividades incluyen desplazamientos.

Pues en este caso la solución que propuso su optometrista fue la de utilizar lentes progresivas para el desarrollo de la actividad laboral; el uso de lentillas para la práctica del pádel y el uso de lentes de contacto y gafas de sol para la práctica del ciclismo. Esta solución es la mejor porque los progresivos van a corregir las deficiencias visuales que inciden directamente en su trabajo; las lentillas van a aportar la corrección de la miopía en la práctica deportiva y las gafas de sol complementarán esta corrección protegiendo los ojos adecuadamente.

Además, si nos fijamos, esta es la opción mas económica de todas las posibles; ya que los progresivos son imprescindibles para el trabajo, pero no son necesarios para el deporte que practica el usuario y siempre será más económico usar lentes de contacto y gafas de sol que otras gafas progresivas o gafas de sol graduadas; que tampoco ayudarán si juega al pádel en horario nocturno o a cubierto.

De modo que siempre que acudas a nosotros piensa que todo nuestro empeño está encaminado a que salgas de nuestra óptica con una solución adaptada a tu problema para que tu vida sea mejor.

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