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Dos de cada tres personas adultas no toman medidas contra la «vista cansada»

Dos de cada tres personas adultas no toman medidas contra la "vista cansada"

Si tienes más de 40 años, es posible que alguna vez hayas cogido un producto en el supermercado y lo hayas alejado para leer la etiqueta. Este es uno de los principales síntomas de la presbicia, un defecto visual que impide enfocar con nitidez objetos que se encuentran a corta distancia.

Este problema es una de las consecuencias más comunes del paso del tiempo. Conocida popularmente como “vista cansada”, la presbicia es una condición extendida entre personas adultas. Especialmente a partir de los 40 años, motivo por el cual muchas de ellas evitan acudir a revisión.

El tratamiento de la “vista cansada” implica asumir que estamos haciéndonos mayores. De hecho, el estudio VER&SE BIEN señala que el 65% de las personas afectadas por la presbicia no comienzan a poner soluciones hasta pasados tres meses de los primeros síntomas. Este informe, elaborado por la Sociedad Española de Oftalmología y el fabricante de lentes progresivas Essilor, ofrece información sobre este defecto visual y cómo lo enfrentan los adultos españoles.

Las lentes progresivas, principales aliadas frente a la “vista cansada”

En nuestro blog ya hablamos anteriormente sobre la presbicia. A pesar de ser un fenómeno irreversible, la detección temprana y el uso de lentes permite dar respuesta a sus síntomas. Por eso, Barbarela recomienda hacerse un examen visual en el momento en el que se detecten los primeros problemas.

Saltarse las revisiones puede implicar consecuencias como dolores de cabeza, enrojecimiento de los ojos y fatiga visual. El motivo es el esfuerzo constante para enfocar con nitidez.

El examen visual permite detectar la presbicia en sus primeras etapas, evitando que se desarrollen sus efectos de forma que se vuelva irreversible. Entre las principales soluciones se encuentra el uso de lentes progresivas, que proporcionan una visión natural, ya que están graduadas tanto para distancias cortas, intermedias y lejanas.

Frente a las lentes monofocales, que solo ofrecen mejoras visuales en el plano corto o largo, los progresivos permiten una buena visión en el plano intermedio. Una de las principales críticas que se hacen a las lentes progresivas, sin embargo, es la dificultad que pueden encontrarse sus usuarios para poder acostumbrarse a estos cristales.

Cómo elegir unas lentes progresivas adecuadas

La mejor manera para llevar a cabo una adaptación correcta al uso de los progresivos es llevar a cabo un estudio minucioso antes de la fabricación de las lentes. De esta manera, se puede hacer una adaptación individualizada que permita una visión cómoda y natural.

Desde Barbarela se recomienda el uso de estas lentes, puesto que permiten llevar una vida lo más parecida, visualmente hablando, a antes de ser présbitas. Si quieres más información sobre cómo elegir unas lentes progresivas adecuadas, puedes comenzar leyendo este artículo de nuestro blog. Pero si quieres comprarte unas lentes progresivas adecuadas, pídenos cita y empezaremos por un examen visual.

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